FRAUDE ►LAS NARANJAS VALENCIANAS HABLAN LA LENGUA ARABE


En el año 2012 la Unión Europea (UE) y Marruecos firmaron el Tratado de Libre Comercio.

Lo malo:

La luz verde de este acuerdo agrícola conlleva unas pérdidas de más de 10.000 millones anuales para la economía de los agricultores y el abandono de las tierras.

La otra cara del acuerdo:

Más de 1000 empresas españolas invierten en el país magrebí, en la producción de fresas, tomates, hortalizas, aceites,… y naranjas, para tener mejores márgenes de beneficios. Marruecos, país donde la producción es de muy bajos costes debido a los bajos salarios y las menores exigencias fiscales y de seguridad alimentaria.

Los verdaderos beneficiarios de este acuerdo:

Las empresas agroalimentarios españolas están allí, produciendo para abastecer sus fábricas de conservas vegetales, zumos, viveros, frutas o verduras. Los empresarios cultivan en marruecos y luego exportan a toda Europa, gracias al Libre Comercio. Todo esto con la “MARCA DE ESPAÑA”, esto se llama fraude alimentario y gastronómico. Se venden como español y viene del norte de África a muchos kilómetros de aquí.

Origen de “Origen España”

En 2008 nació ‘Origen España” para hacer frente a los “abusos que sufren de manera reiterada e indiscriminada”.

Un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) señala que una de las mayores preocupaciones de los consumidores es precisamente conocer el origen de los alimentos que adquieren (casi el 57% cree que es un dato de gran importancia). La mayoría de los encuestados por la organización (65,5%) reconoce que su interés obedece fundamentalmente a saber si lo que consume tiene procedencia española.

Las empresas han ido perfeccionando las técnicas fraudulentas. En vez de utilizar el nombre protegido, recurren a elementos gráficos o términos evocadores” o simplemente sin miedo importan productos envasados, desde Marruecos y otros países para su etiquetado “MADE IN SPAIN” y su posterior venta, con hasta el 70% de incremento en el precio de origen y, además, sin haber sido cultivados con las mismas normativas medioambientales y sanitarias que rigen aquí.

Los agricultores exigen una legislación comunitaria más clara y un etiquetado menos confuso para el consumidor. También la laxitud en los controles sanitarios, higiénicos o laborales (con diferencias de sueldo de veinte veces menos por jornada) en el norte de África es la principal queja que hacen los agricultores españoles.

En lo buenas que son en realidad nuestras naranjas y sanas. Que fraude a los consumidores.

Marruecos, un país amigo donde crece la mano de obra y los españoles se hunden sin saberlo.